El Papa Cuervo
Vivió en Roma, pero nunca se fue de Boedo. La historia de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, y su pasión por San Lorenzo.
Un nene en el Gasómetro
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires y creció en el barrio de Flores. Pero su corazón futbolero no estaba ahí: estaba en Boedo. Su pasión por San Lorenzo nació en 1946, cuando tenía nueve años y su papá, Mario, un hincha fanático que trabajaba en los ferrocarriles, lo llevaba de la mano a las tribunas del viejo Gasómetro.
Y aquel año no era uno cualquiera. San Lorenzo fue campeón con una delantera de leyenda, la de Farro, Pontoni y Martino, que hizo 90 goles en 30 partidos. Rinaldo Martino fue, según contó el propio Papa, su gran ídolo.

Ese campeonato le quedó grabado para siempre. Décadas después, ya siendo Papa, recitó de memoria la formación de aquel equipo, con Blazina en el arco y Diego García como técnico, y se acordaba de los goles con tanto detalle que contaba cómo Pontoni, contra Racing, bajó la pelota de pecho, amagó entre dos y pateó cruzado.
Socio número 88.235
Bergoglio no era un hincha de palabra: era socio. Desde 2008, cuando ya era arzobispo de Buenos Aires, tenía el carnet número 88.235, y el club contó que siguió pagando la cuota aun después de ser Papa.

El 13 de marzo de 2013 fue elegido Papa, y al poco tiempo ya había dejado su marca. Cuando un periodista argentino le pidió una bendición para el país, respondió con cuatro palabras que se hicieron famosas: «Que gane San Lorenzo».
Aunque había dejado de mirar televisión en 1990, se las ingeniaba para seguir al equipo: contó que un guardia suizo le pasaba los resultados. Y durante la final de la Copa Libertadores de 2014, mientras volaba a Corea del Sur, pidió que le fueran contando el partido minuto a minuto.
Camisetas, copas y una estola
La relación venía de antes de ser Papa. En 2009, como arzobispo, Bergoglio visitó la pensión del club y les ofreció a los juveniles el sacramento de la Confirmación. Uno de esos chicos era Ángel Correa, que tenía 14 años y recién después se enteró de que quien lo había confirmado era el futuro Papa. Con el tiempo, Correa fue campeón de la Libertadores con San Lorenzo en 2014 y del Mundial de Qatar con la Selección.
Cuando Bergoglio llegó al Vaticano, San Lorenzo le respondió con homenajes: el Nuevo Gasómetro se llenó de banderas con su cara, el equipo jugó con un parche con su imagen en la camiseta y el título del Torneo Inicial 2013 se festejó como un tributo.
En abril de 2013, el presidente Matías Lammens y otros dirigentes viajaron a verlo durante la audiencia general, en la Plaza San Pedro. Le regalaron una camiseta con su nombre, un libro del club y una réplica de la estola del padre Lorenzo Massa, el fundador. Francisco recibió la estola con emoción, y les preguntó por la actualidad de la institución.
La gran visita llegó después de la Libertadores 2014. Una delegación con el presidente, el vicepresidente Marcelo Tinelli, el técnico Edgardo Bauza y los jugadores Juan Mercier y Julio Buffarini le llevó al Vaticano una réplica de la copa y una camiseta con el escudo y una aureola. Al verla, el Papa les dijo, entre risas: «Son unos caraduras».
Hubo más encuentros. En 2016, antes de un amistoso benéfico con la Roma, Lammens le entregó un par de camisetas, entre ellas la de básquet, con «Francisco» en la espalda. Y en 2024, una visita del club logró algo enorme: que el Papa aceptara que el nuevo estadio de Boedo lleve su nombre.
La despedida
El Papa Francisco murió el 21 de abril de 2025, a los 88 años. Enseguida se difundió una coincidencia que dio la vuelta al país: su número de socio era 88.235, murió a los 88 años y a las 2.35 de la madrugada en la Argentina (7.35 en el Vaticano). El club confirmó que ese era su número de socio.

San Lorenzo lo despidió con un video, con banderas y con una camiseta especial. Los hinchas también le rindieron homenaje, con las banderas azulgranas que él había hecho famosas en todo el mundo.
Para San Lorenzo, Francisco fue mucho más que un Papa famoso. Fue un hincha de verdad, que llevaba el club adentro desde el Gasómetro de 1946 y que lo hizo conocido en el mundo entero. Y cada vez que alguien pregunta por el Ciclón, la respuesta ya viene escrita: «Que gane San Lorenzo».
Datos tomados de notas de Infobae, Perfil y La Capital y del sitio oficial del club.
Seguí con la historia
Leé cómo fue el título de 2013 y la Copa Libertadores de 2014, los años en que el club y el Papa se hicieron inseparables.
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